La desdolarización en el Perú: Los “súper paquetes” del BCRP

 

 

 

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La política cambiaria del país sigue siendo uno de los principales faroles que guían los instrumentos de política monetaria utilizados por el Banco Central de Reserva (BCRP). En este sentido, el BCRP anunció en enero del año en curso, una serie de medidas denominadas “súper paquetes”, cuyo principal fin es frenar la depreciación de la moneda nacional frente al dólar; dentro de estas medidas se encuentra el fijar objetivos de desdolarización para los bancos así como otras facilidades para que la transición a una economía menos dolarizada no sea de manera abrupta.

Si bien las presiones inflacionarias se han encontrado relativamente estables después del escenario de hiperinflación vivido en los años ochenta, la dolarización persiste como un problema que afecta el sistema financiero y por tanto, a la economía del Perú. A cierre del 2014 alrededor del 47% de los depósitos y 43% de los préstamos se encontraban en dólares mientras que el 65% de los activos de los fondos de pensiones estaban denominados en moneda extranjera. Aún cuando estos niveles son bastante menores hoy en día a comparación de hace quince años (en el 2000 el porcentaje de depósitos y créditos en dólares era de 70% y 80% respectivamente), se observan continuos episodios de desdolarización y dolarización en el mercado doméstico. Como ejemplo, luego de la caída de Lehman Brothers en el 2008 y la crisis que sufrió Europa en el 2011, los depósitos en dólares aumentaron debido a que los agentes económicos buscaban proteger su poder de compra, cambiando sus ahorros en dólares; como consecuencia de lo anterior, los bancos comenzaron a tener desajustes  en sus balances lo que terminó estresando el sistema financiero local.

En los últimos meses los depósitos en dólares se han comenzado a incrementar como resultado de la mejora en la economía internacional, que ha conllevado a un dólar más fuerte, y a una caída en los términos de intercambio para Perú; el efecto anterior junto con la contracción de la demanda interna resultaron en la depreciación de la moneda nacional. De hecho, la tensión en el mercado cambiario ha causado que el rendimiento de los papeles soberanos en el “forward market” alcance niveles temporales de 9% o 10% anual, mientras que las tasas interbancarias así como las tasas de préstamos y depósitos se han alejado paulatinamente de la tasa de referencia del BCRP.

Para proteger el valor del Nuevo Sol y frenar su depreciación frente al dólar, el BCRP ha establecido como política que los bancos comerciales deben reducir la cantidad de préstamos en dólares en 5% en junio del año en curso y en 10% para diciembre 2015. En general, el calendario objetivo fijado por la institución requiere una reducción de USD 2.8 mil millones en préstamos. Asimismo, se ha introducido una suerte de “impuesto fiscal” entre la tasa de interés de los préstamos y depósitos en dólares equivalente a +16pbs; de esta manera se busca incentivar que los bancos reestructuren sus préstamos y depósitos alejándose de las operaciones en dólares hacia operaciones en moneda local. Es importante mencionar que la Asociación de Bancos del Perú (ASBANC) ha puesto sobre la mesa los grandes costos administrativos que conlleva reestructurar los préstamos de USD a PEN.

Otras medidas establecidas por el BCRP fueron la “expansion” repo y “currency-substitution” repo. La primera permite a los bancos movilizar parte de sus activos situados en el BCRP, fijando que las reservas de dólares de la entidad sean como máximo el 10% de sus pasivos en la misma moneda. Por otro lado “currency-substitution” repo es un instrumento dirigido a suavizar la conversión de dólares a soles; trabaja como una suerte de préstamos bancarios al por menor ya que trata de reducir al mínimo los descalces de moneda de los bancos, producto de los costos de financiación.

En relación a los “flujos”, las restricciones (en vigencia desde enero del 2015) establecen que las transacciones “en corto” (USDPEN) de los bancos locales no pueden superar el 10% de su patrimonio efectivo a diciembre 2014. Si los bancos superan estos límites, tienen que depositar la diferencia como un requisito de reserva en el BCRP, con un costo equivalente a 3.8% anual. En relación al “stock”, las restricciones (en vigencia desde marzo del 2015) estipulan que las transacciones “en corto” (USDPEN) de los bancos locales no pueden superar el 100% de su patrimonio efectivo a diciembre 2014; la sanción por superar el límite será un encaje adicional en moneda local, calculado como una proporción del 50% de la desviación del límite (expresado en PEN) al total de pasivos sujetos a encaje, con un coste equivalente de 1.9% anualizado. Datos recientes muestran que las posiciones “cortas” (USDPEN) de los bancos en contratos a plazo (sin incluir los swaps, que también están sujetos a regulación) se redujo en USD 1.3 mil millones en febrero y USD 0.8 mil millones en marzo, después que las restricciones de “flujos” y “stocks” entraron en vigencia en enero y marzo 2015, respectivamente.

El único problema a las restricciones impuestas por el BCRP radica en que en situaciones de estrés, es más caro para los bancos vender USDPEN, lo que implica mayores puntos forward dando pie a que otros riesgos financieros aparezcan.

En conclusión, los “súper paquetes” del BCRP tienen potencial para reducir los niveles de dolarización en el sistema bancario, como muestran los datos recientes. No obstante, el tiempo en el que están aplicando estas políticas podría ser contraproducente en un escenario de un Nuevo Sol más débil; una de las principales consecuencias radica en el encarecimiento de cobertura para una serie de agentes como los bancos, inversionistas extranjeros con deuda en moneda local, entre otros. Lo anterior, según BGT Pactual podría tener implicancias en la estabilidad financiera, además de crear oportunidades de arbitraje para los inversionistas locales.

 

Fuente:BGT Pactual