¿Agotando las últimas opciones para salir de la crisis? Grecia debe decidir

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El problema de la deuda de Grecia no es novedad dentro del mercado internacional. Desde el 2010, cuando Europa entró en crisis, Grecia tuvo que recibir el primer rescate del FMI, seguido de un default en el 2011 y del segundo rescate del FMI en el 2012. A su vez, mientras Grecia recibía rescates, se tuvo que recortar el gasto y las pensiones, desatando cierta inestabilidad entre los ciudadanos, manifestada en protestas y disturbios. Mientras tanto, la entrada de nuevos ministros al gobierno griego provocó tensión en las conversaciones con ministros europeos, quienes se negaron a negociar más con Grecia. Así, el 26 de junio, Grecia canceló unilateralmente las conversaciones con la Unión Europea.  Las principales tensiones se daban en respuesta a las acciones tomadas por Alexis Tsipras, primer ministro griego.

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Grecia necesitaba recibir el último tramo del rescate del Eurogrupo para poder pagar al FMI el día de hoy, 30 de junio, seguir con su gasto corriente y mantenerse en el programa de provisión de liquidez del BCE, pero las negociaciones fallaron. Como medida política el primer ministro griego convocó a su país a un referéndum el 5 de julio para que los griegos decidan si aceptan o no las medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea a cambio de un rescate financiero. Esto sería interpretado como una votación para que los ciudadanos decidan si el Gobierno del primer ministro Alexis Tsipras se mantiene o se va.

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Grecia necesitaba recibir el último tramo del rescate del Eurogrupo para poder pagar al FMI el día de hoy, 30 de junio, seguir con su gasto corriente y mantenerse en el programa de provisión de liquidez del BCE, pero las negociaciones fallaron. Como medida política el primer ministro griego convocó a su país a un referéndum el 5 de julio para que los griegos decidan si aceptan o no las medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea a cambio de un rescate financiero. Esto sería interpretado como una votación para que los ciudadanos decidan si el Gobierno del primer ministro Alexis Tsipras se mantiene o se va.

Además, Tsipras decretó el domingo una semana de feriados bancarios hasta pasada la fecha del referéndum (5 de julio), revelando así la delicadeza del sistema financiero y anunciando a su vez un “corralito” (en referencia a la maniobra que restringió la liquidez en Argentina en el 2001) donde las personas sólo podrán extraer 60 euros diarios a partir del martes. Estas medidas, traerán graves consecuencias para la economía griega ya que países que han adoptado este tipo de medidas generan corridas bancarias, que terminan quebrando a los bancos, además de la desconfianza en las instituciones y pánico que ocasiona vandalismo y cierre de los establecimientos comerciales hasta restablecerse el orden público.

El futuro de Grecia estaría dependiendo de la respuesta de la población al referéndum. Si se da un triunfo de la propuesta en el referéndum se llevaría muy seguramente a la disolución del Gobierno griego, ya que Tsipras ha puesto todo su capital político en juego y su bandera ha sido evitar la prolongación de las medidas de austeridad; en otras palabras, se aceptarían las condiciones de rescate de las autoridades europeas por lo que tendría que formarse un nuevo Gobierno que negocie un tercer programa de rescate. Por otro lado, si los griegos deciden no aceptar las medidas de austeridad a cambio de un rescate financiero, el país enfrentará una crisis muy similar a la de Argentina, con controles de depósito y sin apoyo internacional, lo que degradará más rápido la situación financiera de Grecia. La más importante consecuencia para ese país, sería una salida definitiva del euro y muy probablemente de la Unión Europea, lo cual traería una fuerte contracción económica pues se tendría que encontrar una manera de crear una nueva moneda –que  dadas las circunstancias no tendría casi nada de valor– y las transacciones financieros probablemente llegarían a un punto muerto. Así, el panorama parecía sombrío para el país heleno, a menos que acepten las propuestas de los acreedores y, en caso de haber nuevas elecciones, gane mayoría un partido que esté a favor del Eurogrupo.

Sin embargo, el día de hoy, Grecia hizo una propuesta desesperada al Eurogrupo: un acuerdo de dos años con el fondo de rescate europeo, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), asegurando que “sigue en la mesa de negociaciones” y que buscará una “solución viable para permanecer en el euro”. En la carta de solicitud, Grecia pide financiación para “cubrir sus vencimientos de deuda externa y sus obligaciones internas de deuda”. Según funcionarios europeos, las condiciones de un hipotético tercer programa “se acercan a las pedidas por las instituciones acreedoras” a las que el Gobierno de izquierda radical griego se está negando a cumplir ahora mismo, ya que los problemas de Grecia seguirían siendo los mismos. Sin embargo, Jeroen Dijsselbloem, el presidente del Eurogrupo, ha descartado que los acreedores internacionales consideren un nuevo plan de rescate antes del referéndum, que se celebrará este domingo

Fuente: CNN, El Mundo.

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