¡Ay Tía!: El dolor de cabeza de Southern Copper

Tia Maria

 

En medio de la polarización mediática sobre el proyecto cuprífero, Southern se financia. Southern Copper, controlada por la minera Grupo México colocó el viernes pasado (17 de abril del año en curso) bonos por US$ 2,000 MM en tramos a 10 y 30 años, según el servicio de información financiera de Thomson Reuters.

La minera colocó un papel a 30 años por US$ 1,500 MM con un rendimiento de 5.959% o 340 puntos básicos sobre la deuda comparable del Tesoro de Estados Unidos. Además, vendió otro papel a 10 años por US$ 500 MM con un rendimiento de 3.941% o un diferencial de 205 puntos básicos sobre los bonos gubernamentales estadounidenses. Los libros de colocación de Southern recibieron una demanda de US$ 8,250 MM en total, repartidos en US$ 4,000 MM para el tramo a 10 años y US$ 4,250 MM para el de 30 años. La minera planea emplear el dinero recaudado en propósitos corporativos generales y en financiar sus planes de inversión.

Es de conocimiento público que actualmente Southern Copper busca obtener la licencia de construcción del proyecto Tía María, en el cual planea invertir US$ 1,400 MM en la provincia de Islay – Arequipa y empezar a producir cobre a mediados del 2017. Pese a las recientes noticias en torno al polémico proyecto, el lector debe comprender que este es un problema que viene de años atrás.

Los primeros trabajos de exploración en la zona comenzaron en 1994 y no es hasta el 2007 que Southern anuncia su plan de inversiones. En julio del 2009, la empresa presentó un Estudio de Impacto Ambiental (EIA); entre las observaciones que recibió resalta el uso del agua; dado que la población asumió que el agua que destinaban a la agricultura se usaría en las operaciones de la minera. En un primer momento la minera propuso utilizar pozos subterráneos, luego señaló que utilizarían represas; ambas propuestas fueron rechazadas por la población. En abril del 2010 se realizó un paro contra el proyecto Tía María, lo que trajo como consecuencia que el entonces Ministro de Energía y Minas decidiera contratar a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) con el propósito de evaluar el EIA. Con fecha 16 de marzo del 2011, UNOPS presentó un informe con 138 observaciones, en las que indicaba que el plan presentado por la minera, no contaba con un estudio hidrogeológico (de agua y suelo). Posterior a la entrega del informe, éste fue filtrado a uno de los dirigentes del Valle Tambo y, dado la controversial información, ese mismo día se desataron violentas protestas que terminaron en tres muertos y medio centenar de heridos.

Debido a los conflictos generados y el informe realizado por la UNOPS, el Gobierno declaró inadmisible el EIA con fecha 8 abril del 2011. Desde entonces, el proyecto estuvo suspendido; debido a su gran rentabilidad, incluso a los precios actuales del cobre, Southern decide seguir adelante con el proyecto y presenta un nuevo EIA que incorpora las observaciones de la UNOPS, en el cual la empresa se comprometió a no utilizar el agua del río Tambo sino más bien a desalinizar el agua del mar para utilizar como recurso.  Por otro lado, se contrató a Julio Morriberón (la persona que anunció hace semanas la cancelación del proyecto y que fue desmentido por la Ministra de Energía y Minas) para hacer un exhaustivo trabajo de campo con la población. Como consecuencia de lo mencionado líneas arribas, en agosto 2014, se aprobó el EIA debido a que cumple con todos los requisitos de acuerdo a ley.

Pese a los esfuerzos de la compañía, existe demasiada desconfianza por la contaminación histórica y el mal manejo con la población, al punto que en la audiencia pública (requisito para obtener el EIA) hubo un gran descontento. De acuerdo con la actual gobernadora de Arequipa, Southern no ha hecho un trabajo adecuado para explicar la diferencia entre el primer EIA y el segundo, lo que ha generado un espacio para que los opositores generen fuerza. Las principales figuras que están en contra del proyecto señalan que cuando la minera empezó sus operaciones en los años cincuenta, contaminó severamente la costa, como resultado de sus procesos de fundición y la creación de relaves. En relación a lo anterior, Southern señala que las acusaciones se dieron dentro de un contexto histórico diferente, ya que en esa época no existían tecnologías limpias ni las mismas exigencias de protección del medio ambiente que tenemos hoy, por lo que la tendencia era fundamentalmente incrementar la producción a costa o no de factores medioambientales. De hecho, la compañía señala que a principios de los años noventa, empezaron de manera unilateral a implementar nuevas tecnologías y se invirtió más de US$ 500 MM en modernizar la planta de fundición de Ilo.

Son evidentes los errores que ha cometido la empresa; no obstante es cierto también que hay quienes han capitalizado esta situación para pugnar agendas personales. En este sentido, de acuerdo con una encuesta de Apoyo, la mitad de la población en la región está de acuerdo con la minería (a diferencia de Cajamarca, en donde solo el 10% de la población respaldaba la actividad); sin embargo, la gobernadora de Arequipa ha recibido una carta firmada por Patria Roja, el MAS, el Partido Comunista del Perú y Tierra y Libertad en la que se le pide que rechace la minería.

En los últimos días, opositores a Tía María rechazaron dialogar con el Ministro de Agricultura y Riego y afirmaron que su propuesta es una sola: el retiro de la empresa Southern Copper del Valle de Tambo y que no están dispuestos a sentarse en la mesa de diálogo. Para defender su propuesta, los antimineros confirmaron paro regional de 24 horas en Arequipa, el cual inicia mañana, miércoles 22 de abril. Las motivaciones políticas e ideológicas explican en gran medida la negativa de algunos dirigentes a participar en la mesa de diálogo instalada por el Gobierno.

 

Fuente: Southern Copper – El Comercio